
Hay una frase que circula en TikTok desde hace unos meses y que resume, mejor que cualquier estudio, el giro que está dando toda una generación frente al amor: prefiero estar sola hasta encontrar a alguien cuya compañía me guste más que la mía propia. La firmó una usuaria conocida como @raspbbymel en junio, y bajo ese comentario se amontonan miles de personas jóvenes que dicen sentir exactamente lo mismo.
¿Es esto una crisis silenciosa del vínculo humano o el síntoma más honesto de una generación que se cansó de fingir que necesitaba pareja para estar completa? La respuesta, como casi siempre, depende de a quién le preguntes.
El origen de una obsesión (y no fue el dinero)
Carmen Hyden tiene 28 años, vive en Londres y hace casi tres que no tiene pareja. Todo empezó al salir de una relación de dos años que la dejó, según cuenta, sin ninguna prisa por repetir la experiencia. Desde entonces se dedicó a viajar sola, leer más, probar el paddle surf, el ciclismo de ruta y la escalada en boulder. Sumó meditación, respiración consciente, fundó un club de caminatas y hoy trabaja como esteticista en Facegym.
A ese estilo de vida se le empezó a llamar solomaxxing —también singlemaxxing, alonemaxxing o bymyselfmaxxing, según el rincón de internet donde lo encuentres—. La idea central: en vez de tolerar la soltería como una etapa incómoda de espera, la persona la elige, la cultiva y la exhibe como un proyecto personal en construcción.
Para Hyden, el cambio fue profundo: dejó de ver su soltería como algo que había que arreglar o superar. Ya no hay soledad llenando huecos, dice, solo satisfacción.
Lo que nadie te cuenta: por qué ahora y por qué tantos
Aquí es donde la historia deja de ser anecdótica. El fenómeno explotó en TikTok en los últimos meses, justo cuando la generación Z empezó a documentar públicamente su hartazgo con el costo de salir con alguien. En Estados Unidos, la inflación tocó su punto más alto en tres años —una escalada que, según el índice BMO Real Financial Progress, disparó el precio de la gasolina y los alimentos tras las interrupciones del transporte marítimo en el Estrecho de Ormuz, consecuencia de la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán—. El resultado: una cita promedio en 2026 cuesta 189 dólares, un 12.5 por ciento más que el año anterior, un ritmo que supera incluso al costo de vida general.
En el Reino Unido, donde vive Hyden, un estudio del banco Barclays encontró que los adultos gastan más de 111 libras al mes en citas y aplicaciones de dating, y que más de la mitad de los jóvenes de la generación Z admite haber dejado de salir con alguien simplemente porque ya no pueden pagarlo. Algunas apps de citas, ante esto, ofrecen gasolina gratis para incentivar a sus usuarios a seguir intentándolo.
Pero reducir el solomaxxing a un problema de billetera sería quedarse en la superficie. Para Hyden, no tiene nada que ver con el dinero y todo que ver con construir una vida que se sienta completa por sí misma. Estar sola, dice, significa que nadie te saca de tu propio ritmo.
¿Estamos ante una revolución o ante una moda con buen marketing?
Bella DePaulo, científica social y autora de un libro sobre la vida en soltería, ve en esto algo más que una tendencia pasajera: un rechazo directo a la idea, heredada de generaciones anteriores, de que casarse era la meta final de cualquier relación, la señal definitiva de haber «sentado cabeza». La ironía, señala, es que la vida en soltería —cuando se elige— puede ser más estable que el matrimonio, que siempre está expuesto a la separación, el divorcio o la viudez.
Los números respaldan que no se trata de un capricho aislado. Una encuesta reciente de la firma MyIQ sobre el desgaste emocional del dating encontró que casi la mitad de los adultos de entre 18 y 34 años sienten más paz estando solos que en pareja, y un 42 por ciento afirma que tener pareja interfiere con sus metas personales, su estabilidad financiera o su desarrollo propio.
El término solomaxxing, además, no nació en el vacío: es heredero directo de la obsesión de la generación Z por optimizarse a sí misma en cada área posible, la misma lógica detrás del looksmaxxing (la apariencia física) o el proteinmaxxing (la alimentación). Lo curioso es que, detrás de lo ridículo del sufijo «maxxing», hay una pregunta legítima sobre cómo está cambiando el futuro de los vínculos.
Lo que la ciencia (y la cultura pop) ya venía anunciando
Justin Garcia, director del Kinsey Institute, escribió en su libro The Intimate Animal que prácticamente no existe otro momento en la literatura transcultural con tantos adultos solteros al mismo tiempo. Su hipótesis: podríamos estar frente a la orilla de una ola global de soltería.
Los datos de un estudio de Pew de 2023 lo confirman en parte: casi la mitad de los adultos en Estados Unidos —un 42 por ciento— no tiene pareja, y aunque ese porcentaje bajó levemente mientras el de personas casadas subió un poco, eso no significa que más gente se esté casando. Al contrario: cada vez más adultos rechazan el matrimonio directamente, y alrededor del 80 por ciento de los hogares monoparentales están sostenidos por madres solas.
Y sin embargo, pese a los esfuerzos de ciertos sectores conservadores por revivir el ideal de la esposa tradicional y los «valores familiares», la soltería no se vive hoy como una jaula. Para muchos jóvenes es, más bien, un respiro: tiempo propio que se disfruta en lugar de temerse.
DePaulo va más allá: sostiene que las personas solteras suelen mantener redes de vínculos más amplias y diversas que quienes tienen pareja, contradiciendo el estereotipo de que estar soltero es estar aislado. De hecho, un estudio de 2021 encontró niveles de soledad similares —o incluso mayores— entre personas que vivían acompañadas frente a quienes vivían solas.
El rebranding de la soltería ya tiene nombre propio
Solomaxxing no es un fenómeno aislado: es parte de un movimiento más amplio de resignificación de la soltería en internet. El año pasado apareció el término heterofatalismo, y en octubre, la revista Vogue se preguntaba abiertamente si tener novio se había vuelto vergonzoso. En paralelo, surgió el loneliness influencing: creadores que documentan en TikTok su vida introvertida y hablan sin pudor de no tener amigos, como si la soledad ya no necesitara justificarse.
Hyden, que se define como «romántica de corazón», no ha cerrado la puerta al amor. Simplemente decidió no apurarse. Las relaciones, dice, piden tiempo y energía, y si no se es intencional, pueden interponerse en el camino de otras cosas. El solomaxxing, para ella, nunca fue sobre cerrar esa puerta, sino sobre dejar de conformarse.
La pregunta incómoda
Quizás la verdadera provocación de esta tendencia no sea si está bien o mal estar soltero. Es otra: ¿cuánto de nuestro deseo de pareja era realmente deseo, y cuánto era simplemente miedo a quedarnos con nosotros mismos?
¿Tú crees que el solomaxxing es una forma genuina de autoconocimiento o una manera elegante de justificar el miedo al compromiso? Cuéntanos en los comentarios.
Fuente: Este artículo está basado en el reportaje original de WIRED, «Gen Z Singles Are Trying to Make ‘Solomaxxing’ Aspirational», que incluye entrevistas con Carmen Hyden, la socióloga Bella DePaulo y datos de estudios de Pew Research, Barclays, BMO y MyIQ.
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