Ídolos de Barro y DMs de Cristal: El Peligro de Confundir un «Follow» con Confianza

Steve Diet, rodeado de medios tras ser denunciado por el PANI por presunta seducción electrónica de menores.
Steve Diet es investigado

La pantalla brilla en la oscuridad de una habitación adolescente. Del otro lado, un torso esculpido, una sonrisa de diseño y la promesa de una vida saludable. Es la estética de la perfección, el «lifestyle» que todos compramos con un like. Pero, ¿qué sucede cuando el filtro de Instagram no logra ocultar el rastro de una conducta depredadora?

Hace apenas unos días, el ecosistema digital de Costa Rica sufrió un cortocircuito. No fue por una caída de los servidores, sino por la caída de una máscara. El nombre de Esteban Gómez, conocido en la selva de los algoritmos como @elstevediet, pasó de los planes de entrenamiento a los expedientes de la Fiscalía Adjunta de Género.


La anatomía de una denuncia

La historia no empezó en un despacho oficial, sino donde hoy nace la verdad y la mentira: en las redes. Fue la creadora de contenido Rachel McKenzie quien, actuando como un altavoz necesario, expuso lo que muchos temían pero pocos se atrevían a señalar. Una menor de edad, navegando en la vulnerabilidad de sus pocos años, recibió mensajes que de románticos no tenían nada y de inapropiados lo tenían todo.

«Encontré a mi futura esposa», rezaba uno de los textos.

Una frase que en una comedia romántica de Netflix podría sonar a cliché, pero que en el buzón de entrada de una niña, enviada por un adulto con poder e influencia, suena a amenaza. La insistencia en saber de qué zona era o a qué gimnasio asistía no era curiosidad de «coach»; era, presuntamente, el trazado de un mapa para la caza.

Tras la consulta de medios como CR Hoy, el Patronato Nacional de la Infancia (PANI) no tuvo más remedio que dejar la diplomacia de lado y presentar una denuncia formal. La orden fue clara y contundente: la Fiscalía solicitó al Organismo de Investigación Judicial (OIJ) abrir una investigación por el presunto delito de seducción de menores por medios electrónicos.

No es un caso aislado, es un síntoma

Lo más aterrador de este escenario no es solo el nombre de Steve Diet. Es la sensación de déjà vu. Apenas una semana atrás, el nombre de otro «influencer», Mike Blanco, ya ensuciaba los titulares por motivos similares: solicitar fotografías a menores de apenas 13 años.

Parece que hemos construido un coliseo romano digital donde los leones no solo tienen miles de seguidores, sino que tienen acceso directo a la intimidad de nuestros hijos a través de un simple mensaje directo. ¿En qué momento normalizamos que la fama en redes sociales sea un pase libre para ignorar los límites éticos, legales y humanos más básicos?

La seducción electrónica no es un juego de coqueteo moderno; es una táctica de aproximación que utiliza la admiración como arma. El investigado ya no es solo un creador de contenido; ahora es el centro de un proceso judicial que busca determinar cómo y por qué se cruzaron esas líneas rojas.


El juicio de la realidad

Mientras el OIJ recaba pruebas y los dispositivos electrónicos entregan sus secretos, nos queda la reflexión en el aire. La justicia institucional camina a su ritmo, pero la justicia social y nuestra capacidad crítica deben correr más rápido. No basta con denunciar cuando el daño está hecho; hay que cuestionar a quiénes estamos elevando al pedestal de la influencia.

La pregunta que queda flotando en el muro de noticias es incómoda, pero necesaria:

¿Estamos fallando como sociedad al otorgar poder y acceso a figuras cuya única credencial es un cuerpo trabajado, sin detenernos a mirar qué hay detrás de la cámara?


Fuentes consultadas:

¿Crees que las plataformas de redes sociales deberían tener controles más estrictos para adultos que contactan a menores, o la responsabilidad recae totalmente en la supervisión familiar? Cuéntame tu opinión en los comentarios.