¿La Criptonita Verde de Clark Kent? La Ética Periodística

A Clark Kent se le complican las cosas cuando escribe en el Daily Planet sobre su álter ego heroico. Lois Lane no se queda atrás con los conflictos.
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Desde el primer destello de capa roja sobre Metropolis, hemos dado por sentado que la mayor debilidad de Superman es esa roca radioactiva, verde y brillante. Pero, ¿y si te dijera que la verdadera kryptonita de Clark Kent, el reportero, no emana de un planeta lejano, sino de algo mucho más cercano, más cotidiano, más insidioso: la ética periodística?

Imagina por un momento ser Clark Kent. Tu alter ego, un ser con poderes más allá de la comprensión humana, se ha convertido en la noticia más grande del planeta. ¿Quién es este hombre de acero? ¿Qué puede hacer? ¿Cuándo apareció por primera vez? ¿Dónde se le vio salvando vidas? Preguntas que el mundo entero se hace, y que tú, Clark, como reportero del Daily Planet, tienes la «responsabilidad» de responder. Aquí es donde la narrativa se tuerce, ¿no crees?

Piensa en el debut de Superman en 1938. El Hombre de Acero rescata a una mujer injustamente condenada a muerte, un acto heroico que debería ser portada. Y lo es, pero sin una sola mención a su intervención. Clark, aliviado, respira tranquilo. Un resquicio de esperanza para mantener su vida doble. Más tarde, se le asigna cubrir a este «Superman». ¿Su reacción? Una fingida euforia: «¡Si yo no puedo averiguar nada sobre este Superman, nadie podrá!». ¿Cómo llamamos a eso, Clark? ¿Periodismo responsable o un descarado conflicto de interés? La semilla de la duda ya estaba sembrada.

Avanzamos hasta el presente, hasta la nueva película de Superman que se estrena este viernes. Lois Lane, la intrépida reportera que conocemos, se sorprende cuando Clark le permite entrevistarlo como Superman para el Daily Planet. Las preguntas incisivas de Lois lo agitan. Y con razón. Ella lo confronta, señalándole la evidente falta de ética al reportar sobre sí mismo, algo impensable en el periodismo que se precie. Pero, un momento… ¿no está Lois saliendo con Clark? ¿No debería ella misma recusarse de la entrevista por un conflicto de interés similar? Las líneas se difuminan, la ironía se palpa.

No es la primera vez que Lois se encuentra en esta encrucijada. En 1986, cuando el personaje de Superman fue reinventado por John Byrne, Lois, siempre en busca de la primicia, intentó conseguir una entrevista exclusiva con el nuevo héroe. Pero Clark se le adelantó, consiguió la exclusiva, y con ella, su puesto en el Daily Planet. ¿Por qué Clark siempre parece estar un paso por delante, convenientemente posicionado para «reportar» sobre los eventos en los que, casualmente, él mismo es el protagonista?

Como señala Mark Waid, un veterano escritor de cómics: «Esa siempre ha sido la idea, que consigue su trabajo informando sobre Superman y, por lo tanto, demostrando ser un reportero asombroso. Personalmente, rechazo esa noción porque no entiendo qué demuestra eso más allá de que es muy bueno aprovechándose del sistema.»

Kelly McBride, experta en ética periodística del Poynter Institute, lo sentencia sin rodeos: «Si un periodista tiene una doble vida, seguramente habrá problemas.» Clark simplemente «no puede ser un creador de noticias secreto y luego un reportero apacible», enfatiza.

Entonces, ¿cuál es la verdadera motivación de Clark para ser periodista? En la serie de cómics Superman: Birthright (2003-04), se plantea que su elección fue un intento de esconder sus poderes. «Informo sobre los eventos en lugar de involucrarme directamente,» le dice Clark a su madre. Irónico, considerando que es la fuente principal de muchos de esos eventos.

Más allá, en Man and Superman (2019), se revela que Clark se muda a Metropolis precisamente por el Daily Planet, un periódico que «pinta imágenes imborrables con palabras como ningún otro». Y su admiración por Lois es notable: «Es todo lo que pensé que sería al leer sus historias. Dura. Justa. Divertida. Astuta. Y por supuesto, una gran escritora.» Sin embargo, ¿su juicio está nublado por algo más que la prosa, sabiendo lo que sabe?

Marv Wolfman, otro escritor de cómics, sorprendentemente, no ve problema en que Clark reporte sobre Superman. Su argumento: Clark está escribiendo artículos de noticias, no de opinión. «Está escribiendo sobre hechos,» afirmó Wolfman por correo electrónico. «No los tiñe en absoluto. Eso también le permite criticar cómo Superman hizo algo mal.» Una perspectiva, quizás, demasiado simplista ante la complejidad de la verdad y el sesgo.

La trama se complica aún más cuando Lois Lane asciende a editora en jefe. Ahora, además de compartir el secreto, están casados. Una historia reciente en Action Comics (Rainbow Rowell y Cian Tormey) expone la tensión. Lois le dice a Clark que su escritura sobre Superman es un conflicto de interés. La respuesta de Clark es la del héroe: «No puedo anteponer mi papel como reportero a mis responsabilidades como Superman. Yo soy Superman.» Y la réplica de Lois, la editora en jefe: «Lo sé, Clark. Y yo soy la editora en jefe.» El choque es inevitable.

McBride, con su sabiduría en ética, no se anda con rodeos sobre la situación de Lois siendo jefa de Clark: «¿Cómo Recursos Humanos le permite supervisar a su marido? Eso también es muy problemático.» Detalles que en el mundo real pondrían a cualquier sala de redacción patas arriba.

Rowell, que fue columnista del Omaha World-Herald, añade matices a la situación. Lois asigna a Clark a historias generales, recordándole: «No hay historia pequeña.» Clark, con un toque de su ego periodístico, pregunta: «¿Sí? ¿Cuándo escribió Lois Lane un obituario?» Pero, para sorpresa de nadie (excepto quizás la suya), Clark demuestra ser excelente en historias de interés humano, llegando a la primera plana.

Las tensiones se desbordan del trabajo al hogar. Finalmente, llegan a una tregua tras conversaciones sinceras. «Me digo a mí mismo que no estoy por encima de la ley,» admite Superman. «Por encima de la moral y la ética. Pero me atrapaste en un punto ciego, Lois. Y me avergoncé.» La reflexión del héroe.

Lois, por su parte, confiesa: «Se supone que soy el estándar para toda la redacción. Pensé que podía mantener todos nuestros roles limpios y separados.» Y la frase que lo encapsula todo: «No eres tres personas diferentes. Solo eres mi marido.»

No hay una respuesta fácil. Rowell misma, al concebir la historia, buscó una solución ética. Su conclusión: «Para mí, el final es que van a seguir adelante, haciendo lo mejor que puedan en una situación muy inusual.» Y una confesión que resuena con cualquier profesional: «Mientras escribía, pensaba, esto es fascinante para mí como ex reportera, pero no sé si es fascinante para otras personas.» Es como un fontanero viendo la película de Super Mario y pensando: «Bueno, no, así no lo haría yo.»

Si hasta los superhéroes luchan con la integridad periodística, ¿qué nos dice eso sobre la información que consumimos a diario?


Fuentes con Credibilidad sobre la Noticia:

Este análisis se basa en la profunda investigación de George Gene Gustines para The New York Times, quien explora la intrincada relación entre Clark Kent, Superman y la ética periodística en el universo del Hombre de Acero. La información se complementa con perspectivas de expertos en cómics y ética periodística, incluyendo a Mark Waid y Kelly McBride del Poynter Institute, así como a los escritores Marv Wolfman y Rainbow Rowell.