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Autor: X Mae | Publicado: 14 de abril de 2026

El sexo que nadie quiere hablar: por qué las infecciones de transmisión sexual están ganando la guerra silenciosa

Cada día, más de un millón de personas se infectan. Y casi nadie lo sabe. Casi nadie habla de ello. Eso es exactamente el problema.

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Imagina que hay una epidemia global. No de un virus nuevo y misterioso, sino de infecciones conocidas, prevenibles, tratables en muchos casos. Imagina que esa epidemia crece cada año, silenciosamente, mientras la sociedad mira hacia otro lado, incomoda con el simple hecho de pronunciar las palabras en voz alta. No hace falta que lo imagines: está ocurriendo ahora mismo.

Abril es el mes dedicado a la concienciación sobre las infecciones de transmisión sexual —las ITS— y si hay algo que este año debería sacudirte es esto: más de 30 patógenos distintos circulan entre nosotros a través del contacto sexual. Gonorrea, sífilis, clamidia, herpes genital, VPH, VIH. No son reliquias del pasado. Son el presente.

+1Mpersonas se infectan cada día en el mundo

520Mpersonas viven con herpes genital (HSV-2), entre 15 y 49 años

39Mpersonas infectadas con VIH hoy; casi 630 000 muertes anuales

¿Cómo hemos llegado aquí? La respuesta no es simple ni cómoda, y apunta, sobre todo, a nosotros mismos.

El preservativo: la herramienta que dejamos de usar

En algún momento de los últimos años, el preservativo pasó de ser símbolo de responsabilidad a convertirse, para muchos, en algo negociable. La Organización Mundial de la Salud lleva tiempo alertando de la caída en su uso entre adolescentes y jóvenes. El argumento que se repite es comprensible pero engañoso: con la píldora anticonceptiva, con la píldora del día después, ¿para qué complicarse? El problema es que ninguno de esos métodos protege contra las ITS. Y así, de forma gradual, la única barrera eficaz fue perdiendo terreno.

A esto se suma un cambio de percepción respecto al VIH. La profilaxis preexposición, conocida como PrEP, ha sido un avance enorme en la reducción de su transmisión. Pero la percepción de que el VIH ya «tiene solución» ha llevado a una relajación generalizada frente a otras infecciones que, convenientemente, no figuran en los titulares.

«La gonorrea, la clamidia y Mycoplasma genitalium están mutando. Entre 2022 y 2024, la resistencia a la ceftriaxona —el antibiótico de primera línea contra la gonorrea— se multiplicó más de seis veces. La resistencia a la ciprofloxacina ya alcanza el 95 %.»

El algoritmo que conecta cuerpos y propaga infecciones

Las aplicaciones de citas han transformado la manera en que la gente se relaciona sexualmente. Han ampliado las redes de contacto, han acelerado los ritmos, han normalizado encuentros con desconocidos. Eso, en sí mismo, no es ni bueno ni malo. Pero cuando se cruza con el abandono del preservativo, el resultado es estadísticamente previsible: estudios recientes vinculan el repunte de sífilis y gonorrea en Europa —especialmente entre jóvenes adultos— con encuentros facilitados por estas plataformas.

Y hay otro actor inesperado en esta historia: los mayores de 65 años. El incremento de la esperanza de vida, el acceso a fármacos para la disfunción eréctil y el aumento de divorcios y viudedades han llevado a más personas de esa generación a tener nuevas parejas. Entre 2020 y 2023, los diagnósticos de ITS en mayores de 65 años en Estados Unidos crecieron casi un 24 %. Una estadística que nadie esperaba y que muy pocos están preparados para gestionar, en parte porque la educación sexual para esa franja etaria, sencillamente, no existe.

El enemigo invisible: las infecciones que no duelen

Quizás el factor más traicionero de todos es la asintomatología. La mayoría de las ITS no avisan. No duelen, no se ven, no molestan —al principio. Las personas infectadas que no lo saben siguen teniendo relaciones, siguen transmitiendo, siguen ignorando que algo ocurre en su cuerpo. Para cuando los síntomas aparecen, si es que aparecen, el daño puede ser irreversible: infertilidad, enfermedad inflamatoria pélvica, complicaciones crónicas.

El miedo al estigma hace el resto. Hacerse una prueba implica confrontar la posibilidad de un resultado positivo, y eso significa enfrentarse al juicio propio y al ajeno. En un contexto cultural donde las ITS siguen asociadas a la promiscuidad y la irresponsabilidad moral, muchas personas prefieren no saber. Y esa elección tiene consecuencias colectivas.

El sistema que falló antes de que llegaras al médico

Lo que resulta especialmente revelador es que parte de este fracaso no es individual: es sistémico. Durante la pandemia de COVID-19, España vio caer los diagnósticos de ITS en un promedio del 56 %. No porque los casos bajaran, sino porque el acceso a pruebas y atención médica desapareció. Cinco meses después del inicio de la pandemia, los descensos se mantenían. Lo que eso significa es que miles de infecciones no se detectaron, no se trataron y, silenciosamente, se propagaron.

El Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades ha documentado las grietas en las respuestas nacionales: estrategias incompletas, financiación insuficiente, datos fragmentados. La evidencia es clara: cuando se recortan los servicios de salud sexual, las infecciones aumentan. Y el coste sanitario a largo plazo supera con creces lo que se «ahorró» cerrando clínicas.

Y mientras tanto, los patógenos evolucionan. La shigelosis y el virus de la hepatitis A, tradicionalmente transmitidos por agua o alimentos, han encontrado nuevas vías de transmisión sexual. El zika y el ébola pueden transmitirse a través de fluidos genitales. El mapa de las ITS se amplía cada año, y los recursos para hacerles frente, en muchos países, se encogen.

Todo esto no es una historia sobre el sexo. Es una historia sobre lo que pasa cuando una sociedad decide que hay temas de los que es mejor no hablar, no invertir, no educar. ¿Cuándo fue la última vez que te hiciste una prueba de ITS? ¿Y cuándo fue la última vez que tu sistema de salud te lo puso fácil para hacerlo?

Fuentes

The Conversation — Doce factores que explican por qué están aumentando las ITS (2025)OMS — Hoja informativa sobre infecciones de transmisión sexualECDC — Vigilancia europea de infecciones de transmisión sexual