Nintendo No Quiere Que Tengas Juegos, Quiere Que Tengas Permisos

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Imagina esto: compras un libro. No en digital, sino un libro de papel, con páginas reales que puedes pasar con los dedos. Lo lees, lo disfrutas y decides prestárselo a un amigo. O venderlo. O guardarlo para siempre en tu estantería.

Ahora imagina otro escenario: compras un libro digital. Pero en lugar de descargarlo y poseerlo, la editorial te da una llave virtual. Con esa llave, puedes abrir el libro en tu lector. Si cambias de dispositivo, puedes transferir la llave, pero solo bajo ciertas condiciones. No puedes venderlo. No puedes prestarlo sin restricciones. Y, si la editorial decide que el libro ya no debe existir, simplemente desaparece de tu biblioteca, aunque hayas pagado por él.

Bienvenidos a la nueva era de los videojuegos.

¿Qué está haciendo Nintendo?

Nintendo acaba de anunciar un cambio radical en la forma en que funcionan los juegos digitales en Switch y Switch 2. Se llaman Virtual Game Cards, y aunque suenan como un paso hacia la flexibilidad, son en realidad una confirmación de algo que lleva tiempo cocinándose: tú no compras juegos, compras un acceso temporal a ellos.

Así funciona: cuando compras un juego digital, obtienes una “tarjeta virtual” que puedes cargar o “expulsar” de tu consola. Si tienes dos sistemas, puedes transferir el juego de una consola a otra a través de una conexión local. También puedes prestar un juego dentro de un grupo familiar, pero solo a una persona y solo por dos semanas.

¿Parece más conveniente que el modelo digital actual? Tal vez. Pero hay una pregunta clave: ¿por qué no simplemente dejar que la gente compre, posea y haga lo que quiera con su juego, como lo haría con un cartucho físico?

La trampa del «progreso»

La industria lleva años vendiéndonos la idea de que los juegos digitales son el futuro. Son más rápidos, más cómodos, más accesibles. No necesitas ir a una tienda, no ocupan espacio, y puedes jugar el día de lanzamiento sin esperar. Todo suena maravilloso hasta que recuerdas algo fundamental: cuando compras un juego físico, es tuyo. Cuando compras un juego digital, es de la compañía que te lo vendió.

Los Virtual Game Cards refuerzan esta idea. Al introducir una mecánica de “carga” y “expulsión”, Nintendo nos está diciendo que el acceso a nuestros juegos es un privilegio que ellos administran. Y si un día deciden cerrar los servidores, cambiar las reglas o retirar un juego de la tienda, no hay nada que puedas hacer.

¿Por qué importa esto?

Este cambio no ocurre en el vacío. Viene en un momento donde el mercado de juegos físicos enfrenta una amenaza real: posibles aranceles en EE.UU. a los productos fabricados en China, México y Canadá. La industria ya ha advertido que esto podría elevar los precios y reducir la disponibilidad de juegos físicos. En otras palabras, los jugadores tendrán menos opciones y estarán más atrapados en el ecosistema digital.

Y aquí está la ironía: Nintendo está vendiendo esta idea como una ventaja. Como si nos hicieran un favor. Pero la realidad es que están consolidando un modelo donde el jugador nunca es dueño de nada.

¿Hacia dónde vamos?

Nintendo aún no ha revelado todos los detalles de este sistema, y falta ver cómo los jugadores responderán. Pero lo que sí está claro es que esta es una jugada que busca reforzar el control corporativo sobre lo que antes era una simple transacción de compra.

Los videojuegos son cultura, son historia, son memoria. No deberían ser permisos temporales que dependen del capricho de una compañía. Porque cuando el acceso se vuelve más importante que la posesión, el usuario deja de ser un dueño y se convierte en un arrendatario.

Y si seguimos aceptando esto como el futuro… tal vez sea hora de preguntarnos si ese futuro realmente nos pertenece.

Autor: X Mae
Fuente: Wired
Imagen destacada: wikimedia.org

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